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ME RENDÍ ANTE LA VIDA.
PARTE III...

Ingresé al Consultorio 4 y me esperaba un médico, joven, alto y apuesto que estaba acompañado de una enfermera también joven y cariñosa. Me preguntó si era a quien llamaba y le dije que sí; continuó con la pregunta de rutina y le expliqué, con frases entrecortadas y con la voz lastimada de tanto toser, que desde la noche anterior tenía un leve dolor en la garganta; que después de mediodía había tenido un exceso de tos a causa de la piquiña en esa zona que había terminado en vómito; que mientras dormía plácidamente una siesta me había empezado otro exceso de tos que había desembocado en un bronco espasmo severo y que a partir de ese momento, cada vez que tosía me sucedía lo mismo pero con menor intensidad y que todo ello conjugado me impedía mi normal respiración. Continúo haciéndome varias preguntas a las que respondí negativamente. Me examinó y luego dio su diagnóstico:

-De acuerdo con lo que observo y con lo que me dice, físicamente no le veo ninguna condición que le produzca los bronco espasmos. Su caso es raro, muy raro porque normalmente ese tipo de reacciones se tienen cuando el paciente presenta cuadros respiratorios agudos, asma, asma debido a alergias u obstrucción faríngea y usted no presenta ninguna de esas condiciones. Voy a mandarle una placa toráxica, pero yo sé que no le va a salir nada y unos exámenes para ver qué nos arrojan. Mientras, le voy a suministrar corticoides para que se le alivie un poco el dolor y se relaje. Se va a quedar en observación por unas horas para ver cómo evoluciona y dependiendo de los resultados, entonces determinamos si le damos salida o si se queda hospitalizada porque la verdad no me explico el por qué de los bronco espasmos si a simple vista se nota usted bien- Expresó.

Dirigiéndose a mi hermano le dijo que se acercara para que observara mi garganta; pero en el momento en que se levantó y caminó en mi dirección, me comenzó nuevamente la tos y los bronco espasmos. Continuó diciendo:

-Yo no te puedo enviar para tu casa en ese estado; por lo que veo te vas a tener que ir preparando para quedarte esta noche en la clínica.

Una vez se me calmó la tos; le mostró a mi hermano lo irritada que tenía la garganta. Luego le dijo a la enfermera que buscara una cama en el área de observación y que me suministrara los corticoides. Y a mí me dijo que esperara allí, que ya venía.

La enfermera, previendo que la clínica estaba llena, se llevó a mi hermano para que se quedara cuidando la cama que había encontrado para que no fuese utilizada por otro paciente. Luego, vino por mí y juntas nos dirigíamos al área de observación cuando fuimos abordadas por el médico que venía con un colega, al que le había consultado mi caso. Ingresé al consultorio cercano y el otro médico me examinó; le preguntó acerca de lo que había observado en mi garganta y el médico que me atendió le dijo que mirara en la zona después de la lengua. El médico que me examinaba dijo que lo más probable era que se tratara de un cuadro viral y que lo manejara así. El médico que me atendió, le dijo que exactamente eso era lo que había diagnosticado, pero que le parecían extraño los bronco espasmos, que por eso le había consultado. El médico del consultorio también se acercó y me examinó y sonriéndome dijo: estás para caso de estudio.- A lo que, tímidamente, respondí con una sonrisa.

La enfermera me llevaría a la zona de observación y me suministraría las medicinas. Justo a las 6:00 pm. Antes de irse, el médico que me atendió regresaría para ver cómo estaba y para decirme nuevamente el procedimiento que había recetado. A las 7:00 pm se haría el cambio de ronda. El médico de turno de la zona de observación, luego de escuchar mi caso, al que le omitirían lo de los bronco espasmos, preguntaría por qué me habían remitido allí, si no lo ameritaba. Mi hermana, quien se encontraba de vacaciones fuera de la ciudad, estaría pendiente de mí, durante todo el proceso; así que se hizo normal que hablara con todos los que tendrían que ver conmigo en la clínica. Mi primer hermano y mi mamá me acompañarían por un rato, lo mismo que un amigo que apenas se enteró vino a verme. Con mi hermano, el que se había ido de viaje, también conversé unos minutos, lo mismo que con el papá de mi hija. Mi hija, llegaría con un morral lleno de mis cosas; mi hermano, el que estuvo conmigo durante mi atención, se iría para la casa. Y yo, ya más tranquila, llamaría a mi terapeuta contándole lo sucedido. Sus palabras tendrían mucho significado para mí, dado todas las manifestaciones de amor que había tenido ese día:

-Deja que los médicos se encarguen de la parte física; porque para eso fue que estudiaron. Ellos saben lo que tienen que hacer. Y tú, mientras, dedícate a preguntarte, ¿qué es lo que no te atreves a decir que está haciendo que se te cierre la garganta y tengas dificultad para respirar?- Directamente expresó.

No fue ninguna coincidencia que yo que soy tan renuente a tomar medicinas, ese día las aceptara sin oposiciones; como tampoco el hecho de que esa pregunta, a mi manera, me la hubiese hecho en medio de la crisis.

Se me descargó el celular y no pude continuar hablando con ella. Mientras mi hija me ayudaba a cargarlo y encenderlo, comencé a sentir más manifestaciones de amor desde la no fisicalidad. La volví a llamar y justo me dijo que estuviese tranquila, que ya la crisis había pasado; que no estaba sola; que había muchos seres de luz acompañándome, no sólo ángeles. Hasta ahora que escribo, recuerdo que he de preguntarle al respecto. Pero esa compañía ya la había sentido antes de que ella me lo dijera. Y ella se enterará de esto, cuando lo lea.

Alrededor de las 9:00 pm; me llevarían a la zona de radiografías en silla de ruedas para tomarme la placa toráxica. Quince minutos después, continuarían los exámenes de sangre. Me harían una terapia respiratoria y nuevamente preguntaría el por qué. Recibiría la misma respuesta, así que sonreí y me rendí ante la vida por tercera vez ese día. Aproximadamente, a las 11:30 pm llegarían los resultados. El médico de la zona de observación los leería y me los entregaría. Como supuso, el médico que me atendió, la placa toráxica indicaría que todo estaba normal y los exámenes de sangre que tenía una infección bacteriana. Recibí la fórmula médica y mientras mi hija iba en busca de las medicinas, yo me preparaba para mi salida. Al salir, el médico me hizo un gesto de cariño y me dijo que me cuidara mucho, que tomara muchos líquidos; que descansara bastante y que juiciosita me tomara las medicinas. Jaja, ¿por qué sería? jajaja. Mi hija volvería con las medicinas y a las 12:00 pm me darían la orden de salida.

Físicamente, continué con mi cuadro bacteriano, bastante severo por cierto, durante los primeros tres días y poco a poco me fui recuperando del mismo, siguiendo al pie de la letra todas las indicaciones médicas. Hoy es viernes y prácticamente después de una semana, aún no estoy del todo recuperada.

Emocionalmente, he tenido espacios para hablar de lo que me afecta. Hoy tuve otra terapia en la playa. Lo más rico de todo es que no sólo me estoy enfocando en esos aspectos que quiero sanar en mi sino que lo estoy haciendo teniendo al mar como compañía. ¡Con lo que me gusta! El tener que desplazarme hasta ese sitio y nada más sentir la conexión con la naturaleza, me abruma. Esta trilogía, en la que comparto, cómo me rendí ante la vida forma parte de ese proceso de expresión. Y lo disfruto.

Por el momento, los dejo con sus conclusiones; pero antes de terminar este escrito, déjenme compartirles unas cuantas líneas más:

Como en esta vivencia tan cercana a la muerte, estoy en un período de mi vida en el que situaciones pasadas están saliendo a la superficie queriendo ser integradas. En el proceso, me siento impulsada hacia la confianza en mí misma, "con todo lo que ello implica". De lo que sí estoy convencida y es en lo único en lo que tengo claridad es que ME SIENTO AMADA. No es sólo otra emoción más; brota de mí, sí; pero también siento en el exterior que el amor que me rodea, tanto en la fisicalidad a través de palabras y gestos como en la no fisicalidad a través de estructuras de pensamientos que me llegan y energía, se expande en cada experiencia, en cada situación que me presiona. Está allí y es real.

Juzguen ustedes mismos; observen los rostros; miren más allá de lo obvio y contéstense si el universo entero no vibra de contento, cuando estamos felices...


Paseo a Río Frío
Fin de semana de Amor y Amistad
19 de Septiembre de 2010


Días de descanso en Bucaramanga.
Octubre de 2010

Biblioteca Mons. Isaías Duarte Cancino.
En Girón Antiguo.

Celebración de fin de año.
31 de Diciembre de 2010



Reencuentro con algunos de los compañeros
con los que inicié mi carrera.
7 de Enero de 2011



¿Qué nos impide experimentar el amor?
¿Cuánto tiempo necesitamos para abrirnos a él? Este es el momento.

Soy yo quien escribe...



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